
Adolescencia en crisis: ansiedad, violencia y falta de escucha, las alertas en Bragado
En el conversatorio, Lilian Labaqui dialogó con la psicóloga Yamila Senise sobre el malestar adolescente y la necesidad de adultos presentes
En el marco del conversatorio, la licenciada Yamila Senise analizó la situación actual de las adolescencias y planteó que el malestar juvenil debe entenderse dentro de un contexto más amplio.
La entrevista fue realizada por Lilian Labaqui, quien abrió el debate sobre una problemática que atraviesa a la sociedad.
“Se escucha mucho que la adolescencia es una etapa de rebeldía, donde el adolescente no escucha o no le interesa lo que el otro le dice, y no es así”.
En ese sentido, explicó:
“La adolescencia es un proceso que implica toda una reconstrucción psíquica. Aparece la separación de las figuras parentales, la construcción de la identidad, los duelos por el cuerpo… es un momento de mucho trabajo interno”.
Cómo se expresa el malestar
Senise remarcó que el malestar adolescente no tiene una sola causa ni una única forma de manifestarse.
“Se va expresando de acuerdo a cómo el adolescente puede y también al espacio que tiene para hacerlo”.
Y detalló lo que hoy se observa en la clínica:
“Se ven cuadros de ansiedad, de angustia, ataques de pánico, dificultades en el dormir, en la alimentación, autolesiones, problemáticas de consumo”.
Pero fue más allá del síntoma:
“Debajo de estos cuadros hay algo más profundo: no encuentran un lugar propio para poder construir un proyecto de vida”.
El contexto también influye
La profesional vinculó este escenario con factores sociales y económicos:
“Hay familias que se quedan sin trabajo, que trabajan muchas horas para llegar a fin de mes, y no siempre tienen herramientas para acompañar”.
Y agregó:
“Vivimos en una cultura del rendimiento, del consumo, de lo inmediato. Y el adolescente está en el medio de todo eso, bombardeado”.
Suicidio adolescente
Uno de los tramos más sensibles fue el abordaje del suicidio.
“No se puede leer como un hecho aislado ni individual. Está sostenido por factores sociales, culturales y por un padecimiento muy grande”.
Sobre la intervención, aclaró:
“Siempre se trabaja caso por caso, desde la singularidad, pero también entendiendo el contexto”.
Señales de alerta
Consultada sobre qué deben observar los adultos, fue clara:
“A veces lo dicen con palabras, pero muchas veces no”.
Y enumeró señales:
“Desesperanza, desinterés, aislamiento, cambios en la conducta, autolesiones, incluso conductas de despedida”.
La clave, según explicó:
“Hay que poder leer que algo cambió, que algo hace ruido”.
Lo que pasa en la escuela
Sobre los vínculos, señaló:
“Los conflictos siempre existieron, pero hoy son más rápidos, más violentos y con mucha exposición”.
Y dejó una definición fuerte:
“La violencia no se construye en la escuela, irrumpe en la escuela”.
El rol de la tecnología
El entorno digital aparece como un factor determinante:
“Hay una gran exposición, mucha información y poco filtro”.
Y advirtió:
“Se imponen modelos de vida, de cuerpo, de éxito, y los adolescentes sienten que tienen que ajustarse a eso para pertenecer”.
Adultos y crianza
Sin culpabilizar, Senise marcó la importancia del rol adulto:
“Los adolescentes hacen lo que ven. Si nosotros naturalizamos la violencia, eso es lo que se replica”.
También señaló una dificultad actual:
“A veces los padres quieren ser amigos y no el adulto de referencia”.
Qué políticas hacen falta
En relación a las leyes de salud mental, sostuvo:
“La política tiene que ser comunitaria, preventiva y en red, no desde la urgencia”.
Y agregó:
“No alcanza con intervenir en el momento crítico, hay que sostener los procesos”.
El rol de la comunidad
Finalmente, destacó la importancia de las organizaciones:
“Muchas veces llegan donde el Estado no llega, pero no pueden trabajar solas”.
Y cerró con una frase que resume el planteo:
“Estamos dejando a los adolescentes muy solos frente a todo esto”.