
Los supermercados chinos se extienden a lo largo de todo el país y Bragado no es la excepción. Con una población de 45 mil habitantes —entre ciudad cabecera y localidades rurales—, en la planta urbana hay una decena de grandes comercios cuyos propietarios son orientales.
Según el diario La Nación, el 80 % de los chinos radicados en la Argentina provienen de la provincia de Fujian, históricamente pobre, con la misma idea que nuestros antepasados inmigrantes: crecer económicamente y lograr que sus hijos sean profesionales.
Un dato curioso es que, de los millones de chinos que se instalaron en otros países, solo en la Argentina se dedican al supermercadismo, con su concepción de trabajo duro, de jornadas de hasta 14 horas, mayoritariamente en familia y sin demasiada exigencia inicial en el idioma.
Es notable la capacidad que tienen para adaptarse a una cultura tan diferente, manejarse con la venta sin errores y, rápidamente, poder comunicarse en español. Nicolás, el dueño del próximo supermercado chino a inaugurarse sobre el acceso Elizondo (frente a la Escuela 501), cuenta que miran YouTube, leen libros y así van aprendiendo nuestra lengua y sus modismos.
Nicolás no quiere hacer reportajes; es difícil que acepten hablar públicamente. Sin embargo, es atento y confirma que planean abrir en marzo, en un enorme local que están terminando de construir a partir de paredes que durante años permanecieron sin terminar. Desde afuera, el edificio ya se ve imponente. Nicolás tiene apenas 30 años y lo imagino como aquel “mi hijo, el doctor”, valga la metáfora del ascenso social argentino.
¿Por qué los “súper” chinos son exitosos? En Bragado ya llegamos a 10 (en marzo serán 11), en Junín hay 34 (con poco más de 100 mil habitantes) y en Chivilcoy 11 (con 70 mil personas). Según los clientes, los eligen por los precios, aunque mi percepción es que solo hay ventajas en algunos productos —como vinos— y que en el resto, como en todo comercio, a veces hay ofertas y a veces no.
La crisis también les llegó a ellos, con caídas del 10 % en las ventas. Para resolverlo, según el medio iProfesional, están trabajando en la eliminación de la intermediación, por lo cual impulsarán mayoristas de supermercados solo para chinos. Es una comunidad cerrada, que se vincula poco con los de afuera, se protegen entre ellos, aunque también se reportan noticias sobre la llamada “mafia china”, que obliga a los más pequeños a pagar un diezmo.
¿Y qué opina el CUCI, la Cámara local de Comercio? Guillermo Anso, secretario de la institución, no oculta su preocupación. Recuerda que han trabajado mucho con concejales y abogados para modificar o crear ordenanzas, pero siempre teniendo en cuenta los riesgos legales para que no sean inconstitucionales.
“Siempre pedimos —dice— que se controle si tienen más de 500 metros cuadrados, porque en ese caso no deberían tener menos de 10 empleados”, aunque duda que se cumpla. “Estamos en la media de lo que pasa en todos lados”, se lamenta.
En cuanto a las condiciones laborales, los gremios han denunciado —no muy enfáticamente— que no son muy apegados a nuestros convenios.
Resumiendo: además de los nueve supermercados ya existentes y el próximo a inaugurarse, a fines de 2025 abrió un gran bazar en pleno centro, en el hermoso edificio de fachada con reminiscencias moriscas ubicado en la esquina de Pellegrini y Pringles, que según el letrero en mandarín y su traducción en Google, sería una tienda de regalos.
No estaría mal que empecemos a aprender el idioma chino.