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Los hijos del corazón de Sor Clorinda le rindieron un homenaje

Años después de haber crecido bajo su cuidado en el Hogar Mignaquy, volvieron a reunirse para recordar a la religiosa que marcó sus vidas y mantener vivo su legado.

Los hijos del corazón de Sor Clorinda le rindieron un homenaje

Años después de haber crecido bajo su cuidado en el Hogar Mignaquy, volvieron a reunirse para recordar a la religiosa que marcó sus vidas y mantener vivo su legado.

 

Hay personas cuya presencia trasciende el tiempo. Personas que, aun después de partir, permanecen en la memoria y en el corazón de quienes tuvieron la posibilidad de compartir parte de sus vidas con ellas.

Ese es el caso de Sor Clorinda, la religiosa que durante años fue una figura fundamental del Hogar Mignaquy y que dejó una profunda huella en quienes crecieron bajo su cuidado.

El reciente fallecimiento de Juan Carlos Ferraro, “Ceferino”, volvió a reunir a aquellos niños que hoy son hombres y que mantienen un vínculo que nació durante su paso por el Hogar.

Como expresó el padre Mariano Cortés durante la mañana del sábado: “Ceferino, ya está en los brazos de Sor Clorinda”.

La frase sintetizó, en pocas palabras, una historia de afectos, recuerdos y vínculos que permanecen intactos a pesar del paso de los años.

Un homenaje lleno de recuerdos

Miguel Mongiano, Ismael Toriano, Fabio Manuel López, Juan Horacio Berton, Juan Carlos Navarro y Shigeru Kosima se acercaron al monolito de Sor Clorinda, ubicado en el Cementerio Municipal, para rendirle homenaje.

Shigeru Kosima, médico que viajó desde Capital para despedir a su amigo, mantiene además un permanente vínculo con sus compañeros del Hogar y continúa preocupándose por ellos, a quienes considera sus “hermanos de corazón”.

El encuentro fue mucho más que un homenaje. Fue también una manera de volver a encontrarse con una parte fundamental de sus propias historias.

Porque para ellos, Sor Clorinda no fue solamente una religiosa. Fue quien estuvo presente durante años decisivos de sus vidas, acompañándolos y transmitiéndoles valores que, con el paso del tiempo, ellos mismos fueron llevando a sus familias y a la comunidad.

Una enseñanza que sigue presente

En tiempos atravesados por la tecnología, las relaciones virtuales y la inteligencia artificial, la historia de Sor Clorinda pone nuevamente en valor algo esencial: la formación humana y el vínculo con el otro.

La semilla que sembró durante aquellos años continúa dando frutos en quienes fueron sus alumnos.

Ese amor al prójimo, la solidaridad y la preocupación por los demás forman parte de un legado que sus “hijos del corazón” mantienen vivo a través de sus propias acciones.

Desde la Secretaría de Relaciones Institucionales y Localidades Rurales, Alexis Camus, quien acompañó a los “Hijos de Sor Clorinda” durante el homenaje, destacó la importancia de continuar transmitiendo aquellos valores.

Una historia que también se vincula con el espíritu con el que la familia Mignaquy creó el Hogar y que encontró en Sor Clorinda a una de sus grandes referentes.

Hoy, muchos años después, sus hijos del corazón volvieron a reunirse frente a su monolito.

Para agradecer. Para recordar. Y, sobre todo, para demostrar que aquello que se hace con amor puede permanecer para siempre.


 

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