
Marcelo Pérez de Rosa cuestionó el abordaje de la salud mental en Bragado y pidió una mirada integral
El médico y exfuncionario de Salud analizó el proyecto de atención de salud mental las 24 horas impulsado por Enzo Malfatto, cuestionó algunas respuestas del Municipio y planteó interrogantes sobre la articulación entre los servicios sanitarios, el CPA y los dispositivos de atención de las adicciones.
El médico Marcelo Pérez de Rosa, exdirector del Hospital Municipal y exfuncionario de distintas gestiones locales, analizó el debate sobre la atención de la salud mental en Bragado y cuestionó que una problemática de esta complejidad quede atravesada por las diferencias políticas.
En una entrevista con Hugo Ruaro, por Radio Pampa 104.5, el profesional repasó su experiencia en la función pública y se refirió al proyecto impulsado por Enzo Malfatto para establecer un servicio de atención de salud mental durante las 24 horas. También planteó interrogantes sobre los recursos humanos, la organización del sistema y la articulación entre los distintos dispositivos que trabajan con personas que atraviesan situaciones de salud mental o consumos problemáticos.
«La salud mental no puede estar expuesta al capricho político»
Pérez de Rosa consideró que la discusión debe abordarse con una perspectiva amplia y no limitarse a las diferencias entre oficialismo y oposición.
«El tema de la salud mental es de una marcada importancia y no puede estar expuesto nada más que al capricho político», sostuvo durante la entrevista.
En ese sentido, explicó que el concepto de salud excede la ausencia de enfermedad y que es necesario contemplar dimensiones mentales, sociales, económicas y culturales.
Al referirse al proyecto de Malfatto, el médico consideró que la propuesta original apunta a garantizar la escucha y la atención durante las 24 horas, pero cuestionó algunas de las interpretaciones y respuestas que surgieron posteriormente en el debate público.
Pérez de Rosa sostuvo que plantear la inviabilidad de la iniciativa por una supuesta falta de recursos o responder con la necesidad de crear un comité de crisis no resuelve, por sí solo, la discusión sobre cómo debe organizarse la atención.
Su planteo se centró en la necesidad de diferenciar la propuesta concreta de las respuestas que se fueron generando alrededor de ella.
La experiencia de Trieste y los desafíos de la atención
Durante la charla, Pérez de Rosa hizo referencia al modelo de atención de salud mental desarrollado en Trieste, Italia, que tomó como ejemplo para explicar que los cambios en este campo requieren planificación, formación y continuidad.
Según relató, el proceso que desembocó en ese modelo demandó muchos años de trabajo antes de su implementación. En su análisis, la transformación de los sistemas tradicionales de atención necesita recursos humanos preparados y una organización capaz de sostener el acompañamiento de los pacientes.
«El 60, 70 por ciento es recurso humano», afirmó al referirse a la importancia del personal en el funcionamiento de los servicios de salud.
El médico también destacó la participación de los pacientes y las redes de apoyo, entre ellas las familias y los espacios de ayuda mutua, como componentes relevantes de los procesos de atención.
Desde esa perspectiva, advirtió que no todas las situaciones son iguales y que la respuesta debe contemplar las particularidades de cada persona, su cuadro clínico y el entorno en el que se encuentra.
El rol del CPA y la articulación con los servicios de salud
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue el funcionamiento y la articulación de los dispositivos de atención de las adicciones en Bragado.
Pérez de Rosa recordó que, durante su paso por la función pública, intentó vincular el trabajo del CPA con la Secretaría de Salud municipal, aunque señaló que aquella iniciativa no prosperó.
En ese contexto, planteó dudas sobre la organización actual de los servicios y la disponibilidad de espacios adecuados para atender a quienes necesitan asistencia.
También mencionó los cambios de sede que, según su relato, atravesó el CPA y cuestionó las dificultades que pueden surgir cuando los dispositivos no cuentan con las condiciones necesarias para desarrollar sus tareas.
El profesional consideró que es necesario revisar cómo se articulan los distintos ámbitos de atención, cómo se realizan las derivaciones y qué respuestas se ofrecen a las personas que atraviesan situaciones complejas.
Además, puso en discusión el rol de las comunidades terapéuticas y la necesidad de que estos espacios funcionen con las autorizaciones correspondientes y con equipos interdisciplinarios que incluyan profesionales de la medicina, la psicología y el trabajo social.
Los recursos humanos y la continuidad de los tratamientos
Pérez de Rosa también cuestionó que la discusión sobre salud mental se reduzca a determinar quién debe intervenir ante una emergencia.
En su exposición, sostuvo que la atención no puede limitarse al momento de una crisis, sino que debe contemplar el seguimiento posterior, la continuidad de los tratamientos y la coordinación entre los diferentes servicios.
Al referirse a las personas con padecimientos mentales graves, destacó además el papel que cumplen las familias, aunque advirtió sobre la necesidad de que el acompañamiento no dependa exclusivamente de ellas.
Para el médico, la organización de una política sanitaria requiere planificación, equipos capacitados y una red de atención que permita sostener las respuestas a lo largo del tiempo.
Una discusión que excede las diferencias políticas
Pérez de Rosa también cuestionó lo que considera una utilización política del debate sanitario y planteó que las propuestas deben evaluarse por su contenido y por las posibilidades concretas de llevarlas adelante.
A lo largo de la entrevista, insistió en la necesidad de analizar la situación con conocimiento técnico y experiencia, sin perder de vista las dificultades que enfrentan los pacientes y sus familias.
Su intervención se suma a la discusión local sobre el proyecto de atención de salud mental las 24 horas presentado por Enzo Malfatto, una iniciativa que abrió un debate sobre los recursos disponibles, la organización de los servicios y las responsabilidades del sistema público.
El planteo del médico puso el foco en una cuestión central: cómo construir una respuesta coordinada y sostenida para las personas que necesitan atención, más allá de las diferencias políticas que atraviesan la discusión.